Año 14, Número 178.

El libro, con la clasificación: 863.5 PER 2006, y la película, con la clasificación 791.4372 TRI 1970, se encuentran en la Biblioteca Hugo Gutiérrez Vega del CUSur

Melisa Munguía

En 1892 se publicó Tristana de Benito Pérez Galdós, una novela realista que nos lleva por la vida de Tristana y su experiencia en la prisión afectiva de su bienhechor. Su orfandad la obliga a entregarse a un ex Don Juan que ya no tiene a quién seducir. Pero no todo es una mala noticia ─al menos hipotéticamente─, pues Tristana busca formas de dirigir el rumbo de su futuro, incluso cuando su entorno le grita que su condición lo vuelve imposible.

El primer personaje que se introduce en la narración es don Lope Garrido, un Don Juan en decadencia que se deja llevar por sus instintos seductores. Lo caracterizan el odio al trabajo y al compromiso. Tiene cincuenta y siete años, es elegante, generoso y posee una fortuna que, como él, está en declive. Como consecuencia, tiene que resignarse a vivir de forma modesta, pues trabajar no puede ser opción cuando tiene asuntos más importantes que atender: el coqueteo constante con las mujeres y dar la camisa por sus amigos. Esto último, su generosidad, es la razón por la que Tristana terminó viviendo con él, ya que, cuando su padre falleció, fue don Lope quien ofreció apoyo económico y de vivienda a la joven.

La relación entre ambos es un enigma para las personas del pueblo y da lugar a las conjeturas más escandalosas. Únicamente Saturna, que comparte casa con ellos, conoce que su relación se basa en la familiaridad. Saturna y Tristana forman una complicidad y, conforme esta se profundiza, juntas reconocen los comportamientos de don Lope y el lazo que lo une con Tristana. Si bien es un hombre generoso y amable, su don de la palabra le otorga cierta autoridad. Es la misma palabra que en un principio hizo que Tristana lo viera como familiar y amo a la vez, aunque para don Lope, ella fuera su esposa.

Esta ausencia de rol trae conflictos y confusión para Tristana. A sus veinte años, busca una libertad honrada a toda costa. Sin embargo, su pasado y presente dificultan la posibilidad de un futuro libre: libre de su casa, de su amo, del dinero, de la vida, de sí misma, de su condición femenina.

Al comenzar la novela, las descripciones de Tristana parecen superficiales. Conforme se desarrolla la historia, sin embargo, Tristana se muestra curiosa por aprender y conocer cada situación que se presenta, aunque implique un resultado doloroso. Con frecuencia se encuentra confundida y desgraciada. Duda de su conocimiento y perspectiva cuando cree que todo lo que ve y conoce se basa en las ideas impuestas por don Lope. Este es uno de los aciertos de la novela, pues los personajes siempre presentan conflictos ideológicos que se ven reflejados en sus pensamientos y comportamientos. Por ello, los personajes se componen de matices necesarios y se muestran en un estado de cambio constante que les da verosimilitud.

Tristana quiere escribir, aprender idiomas, incursionar en la política y todo lo que resulte imposible bajo el cuidado de don Lope, quien ni siquiera le permite salir de casa. Aun así, Tristana sale a pasear todas las tardes con Saturna para despejarse. Es en uno de esos paseos que conoce a Horacio y comienzan a convivir por más tiempo. Mientras tanto, don Lope demuestra una cara celosa que Tristana no conocía. Esto ocasiona que ella se sienta aún más asfixiada y, a su vez, reafirma su anhelo por la libertad.

La idealización que hace Tristana del mundo le trae varias decepciones. Pareciera una forma que tiene el destino de decirle que deje de soñar y se conforme con lo que tiene. Sin duda, Saturna sufre menos que Tristana, por su naturaleza conformista que muestra desde el principio. Conoce que no hay más caminos para la mujer que aquellos que involucran servir, y lo acepta. En “Releyendo Tristana” de Teresa Bordons, la autora alude al conflicto de libertad y conformismo. Además, cita a Emilia Pardo Bazán diciendo que «Galdós nos dejó entrever un horizonte nuevo y amplio, y después corrió la cortina» (Bordons, 1993: 476). Y tiene razón, al tratarse de una novela realista, la representación de la sociedad y sus costumbres, por más duras que sean, es inevitable.

Destacan algunos aspectos dentro de la novela que funcionan para que no todo sea decepción. Galdós no desaprovecha la palabra como herramienta para burlarse de la sociedad. Juega con la hipérbole sin llegar a extremos ridiculizantes y logra un equilibrio dentro de la obra a través de anécdotas. Por ejemplo, leemos acerca del amigo que muere siete días después de que don Lope le prestara dinero. O el gato que huye de casa porque no soporta los hábitos de limpieza obsesivos que sigue su dueña. De la misma manera, se burla de la muerte, de las situaciones serias, de “morirse de hambre” por dedicarse a las artes.

En Tristana los conflictos son sencillos, comunes, humanos. Esto llamó la atención de Luis Buñuel, quien dirigió la película homónima en 1970. En ella, Tristana es representada por Catherine Deneuve. La novela y la película se encuentran en la biblioteca Hugo Gutiérrez Vega del Centro Universitario del Sur.

leslie.munguia@alumno.udg.mx