Año 17, Número 243.

Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra, azufre y fuego desde  los cielos; destruyendo las ciudades y toda aquella llanura, con todos los morados  de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.

Génesis 19  

Jade Ariadna Lozano Cervantes

El objetivo de esta reseña es destacar la profundidad de la investigación del autor y su valentía al exponer  temas sensibles y tabúes dentro de la jerarquía eclesiástica. Fréderic Martel es un escritor, sociólogo y periodista francés nacido en Chateaurenard, cerca de Aviñón el 28 de octubre  de 1967. Es doctor en Ciencias Sociales y ha realizado cuatro másteres, en Derecho, Ciencias Políticas, Filosofía y Ciencias Sociales. Ha sido profesor visitante en la Universidad de Harvard y ha enseñado en Sciences Po y en la  Escuela de Negocios de HEC, en París.

Su libro Sodoma, publicado en 2019, ya se ha editado en una veintena de idiomas, entre  ellos en español, francés, inglés, italiano, portugués, neerlandés, alemán, rumano, esloveno, croata y  búlgaro. Incluso, es el número uno en ventas en Francia, Portugal y los Países Bajos. Es un best seller en España, el Reino Unido, Italia, Canadá, Bélgica y Australia, además ha ingresado a la lista de best sellers del New York Times. 

Sodoma y Gomorra es el nombre de dos ciudades vecinas de la época del patriarca  Abraham, cuya historia es relatada en el libro del Génesis. Sodoma era una ciudad, que  según el antiguo testamento, fue destruida por Yahvé. Éste era un lugar de lujuria y  perversión y fue castigada con violencia divina por una implacable lluvia de fuego y azufre. La autora Andrea Imaginario escribió en su artículo “Religión y espiritualidad”, “las interpretaciones del pasaje bíblico (…) suelen ser polémicas, pues la religión ha impuesto  que este fragmento condena mayormente la homosexualidad masculina al denunciarla  como pecado”.

Este libro ha sacudido las bases de una de las instituciones más antiguas y poderosas del  mundo: la iglesia católica. Publicado en 2019, esta obra reveladora ha arrojado luz sobre un  tema tabú y profundamente controvertido en el seno del Vaticano: la homosexualidad. A  través de un extenso y detallado trabajo de investigación, expone las complejas dinámicas  que rodean este tema, abriendo un debate sin precedentes sobre la hipocresía, poder y  moralidad en una de las organizaciones religiosas más influyentes de la historia.  

El término “Sodoma” se convierte en una metáfora, la cual sugiere que el Vaticano es un  lugar donde la homosexualidad y la doble moral están ampliamente presentes; a pesar de  las enseñanzas oficiales de la iglesia católica que condena el homoerotismo y promueve la  castidad para el clero. El uso de este término es provocativo y busca resaltar la  contradicción entre las normas morales de la iglesia; de igual modo, exhibir la realidad que  se vive en el seno de la institución. Asimismo, Martel argumenta que el Vaticano es un  lugar dónde la homosexualidad es un tema importante y complicado, a menudo se oculta  bajo una fachada de piedad y castidad, lo cual genera hipocresías e intrigas en la iglesia  católica. Dice en su libro: “Soy como Santo Tomás, necesito ver para creer. Por eso me interné en el  Vaticano: para conocer Sodoma”.

Frédéric Martel indagó durante cuatro años un tema que el Papa Francisco puso sobre la  mesa poco después de asumir su pontificado: la homosexualidad en el clero. “Uno de los tantos sacerdotes que el autor entrevistó le pintó el corazón católico de  Roma como aquella antigua y libertina ciudad retratada en el Génesis bíblico, Sodoma,  donde el mayor pecado era ser gay”, señala Brodersen. 

Como es de esperarse, se trata de un tema muy delicado para la comunidad católica debido  a que en su obra denuncia la “corrupción y la hipocresía”. Incluso, Martel afirma que el  sacerdocio fue escape para cientos de jóvenes que fueron acosados sexualmente en sus  pueblos y que, por eso, la iglesia es a hoy en día, según su criterio, una institución formada  mayormente por personas homosexuales. “A medida que fui avanzando con la  investigación, descubrí que el Vaticano es una organización gay al más alto nivel, una  estructura formada en gran medida por personas homosexuales que durante el día reprimen  su sexualidad y la de los otros, pero que, en la noche, en muchos casos, toman un taxi y se  van a un bar gay”. Sostiene que, a pesar de la enseñanza oficial de la iglesia católica, ésta condena a la  homosexualidad por lo que genera controversia. El periodista nombra a este caso “50 shades  of gay”, porque hay quienes llama “homófobos gays” que no pueden practicar su sexualidad,  pero de todas maneras están a favor de la psicología y la cultura gay. También, hay homosexuales que tienen una relación complicada y, por lo tanto, tienden a tener una mala  calidad de vida; se castigan, se flagelan, rezan para que Dios los perdone por su pecado. De igual manera, hay quienes frecuentan a sus asistentes, guardaespaldas o sus peluqueros, etc.,  entre ellos cardenales con parejas homosexuales. Por otra parte, hay los que tienen muchos  amantes y, a veces, tienen un cierto historial de abusos, prostitución, etcétera.  

Las personas que han leído el libro de Martel llegan a creer que el clero se contradice al ser  gay y homófobo, pero que en realmente es una consecuencia. Son homófobos porque son  homosexuales. Ahora bien, la afirmación en la que se basan para decir que hay muchos 

individuos homosexuales en la iglesia católica parte de informes, testimonios y  observaciones que han surgido a lo largo de los años. Es importante mencionar que esta  cuestión altamente controversial, cuyo consenso no existe en absoluto sobre la proporción de  personas homosexuales en la iglesia.  

La iglesia católica ha tenido una larga historia y una estructura de clero celibatario, lo que  puede haber atraído a personas que ocultan su orientación sexual debido a las restricciones  de la iglesia. Esto ha llevado a especulaciones sobre la prevalencia de la homosexualidad en  el clero. Enseguida tenemos la doble moral que ha mantenido enseñanzas oficiales que  condenan el homoerotismo, lo que ha llevado a acusaciones de falsedad, ya que algunos  miembros del clero han sido acusados de participar en relaciones homosexuales en secreto,  mientras públicamente condenan el homoerotismo. Ante todo, es importante destacar que no  todos en la iglesia católica comparten la misma orientación sexual, y generalizar sobre la  presencia de personas homosexuales en el clero puede ser problemático, señala Lamarca.

Por otro lado, Fréderic Martel recomienda entender por qué el sistema ha estado manejando  conductas homofóbicas, sabiendo que su clero cuenta con personas de la comunidad. Si bien,  no se basa solo de chismes, sino de testimonios de 41 cardenales, 52 obispos, 45 nuncios  apostólicos, periodistas, embajadores extranjeros y más de 200 sacerdotes y seminaristas.  Todos estos testimonios recolectados durante cinco años; además, de contar con el respaldo  de 15 abogados para posibles demandas. 

Por tanto, el autor aborda en su libro a lo largo de sus más de seiscientas páginas la salida de  Benedicto XVI, la crisis Vatileaks, la lucha de poder entre camarillas y redes de clérigos  homosexuales. Incluso, revela secretos de grandes personajes como los secretarios de estado  Ángelo Sodano, Tarcisio Bertone y del propio Marcial Maciel.  

El periodista declara que su libro no trata de “nombrar o acusar” pues el enfoque no es simplemente señalar a personas específicas y acusarlas de comportamiento inapropiado, sino  analizar las consecuencias del secreto en torno a la homosexualidad en el Vaticano en conjunto. El autor está interesado en explorar cómo el mantenimiento de este secreto afecta  a la gran mayoría de personas que trabajan en el Vaticano.  

jade.lozano5825@alumnos.udg.mx