Año 17, número 249.

A la memoria de Héctor Marqués, capitán de la Marina mercante española, que murió en alta mar y lo enterraron en Nueva York.

Marineros,

¿por qué le dais a la tierra lo que no es suyo

y se lo quitáis al mar?

¿Por qué le habéis enterrado, marineros,

si era un soldado del mar?

Su frente encendida, un faro;

ojos azules, carne de yodo y de sal.

Murió allá arriba, en el puente,

con la rosa de los vientos en la mano,

deshojando la estrella de navegar.

¿Por qué le habéis enterrado, marineros?

¡Y en una tierra sin conchas! ¡En la playa negra! Allá,

en la ribera siniestra

del otro mar;

¡Nueva York!

—piedra, cemento y hierro en tempestad—.

Donde el ojo ciclópeo del gran faro

que busca a los ahogados no puede llegar,

donde se acaban las torres y los puentes,

donde no se ve ya

la espuma altiva de los rascacielos;

en los escombros de las calles sórdidas

que rompe en el último arrabal;

donde se vuelve la culebra sombra de los elevados

a meterse otra vez en la ciudad…

Allí, la arcilla opaca de los cementerios, marineros…

allí habéis enterrado al capitán.

¿Por qué le habéis enterrado, marineros,

por qué le habéis enterrado,

si murió como el mejor capitán

y su alma —viento, espuma y cabrilleo—

está ahí, entre la noche y el mar?

Imagen:Pixabay

Felipe Camino Galicia de la Rosa, conocido como León Felipe, nació el 11 de abril de 1884 en Tábara, España. Perteneció a la generación del 27 y fue uno de los grandes poetas de la lengua española. Además, fue traductor, dramaturgo, profesor de literatura española y farmacéutico. Fue militante republicano durante la guerra civil española. Falleció el 18 de septiembre de 1968.