Año 15, Número 197.

Este intrigante y visual cortometraje (producido por Jason Goldwatch y musicalizado por el aclamado productor de hip-hop, The Alchemist) posiciona al ciclo a partir de una columna vertebral donde se conectan distintos elementos

Guillermo Vizcaíno Ruiz

Un salto al vacío puede representar la llegada a un universo lleno de excentricidades, alegorías y sutilezas; o el arribo a un espacio misterioso, tenue y profundo. De manera figurada o metafórica, genera altas expectativas en los momentos previos, ya que pueden enumerarse dos (o más) posibilidades de lo que puede suceder después, pero no se tiene una certeza totalmente definida en torno al salto hacia el vacío en sí.

En Cycles se asocia la noción del ciclo como un elemento inherente al salto al vacío. Dicho intrigante y visual cortometraje (producido por Jason Goldwatch y musicalizado por el aclamado productor de hip-hop, The Alchemist) posiciona al ciclo a partir de una columna vertebral donde se conectan distintos elementos, símbolos, emociones y saberes producidos por la humanidad para dar cuenta de su entorno: las expectativas ante un evento deportivo, los niveles de la anatomía humana, la astrofísica o la vida marina, por mencionar algunas imágenes.

A través de la interposición entre tales nociones, se motiva a quien es testigo del producto audiovisual a entrar en un estado de replanteamiento y pausa respecto a su realidad inmediata. Se desnuda la esencia de la realidad: una serie de ciclos que inician, terminan y que se interconectan entre sí para definir un todo y un vacío a la vez. Las distintas ópticas sensoriales que se proyectan en las escenas, compuestas por diferentes colores y sonidos que se (re)configuran constantemente, también confirman de manera implícita las diversas formas en que se construyen los universos desde diferentes circunstancias.

El filme recuerda que, si bien los distintos ciclos ideales y materiales que existen en los imaginarios (colectivos e individuales) tienden a apreciarse aisladamente, al final de las cuentas poseen rasgos en común (o viceversa). Los ciclos de la tecnología, la vida, los viajes espaciales o de las células animales y vegetales como una serie de componentes que forman parte de la (des)legitimación y de los diálogos constantes entre la persona y su entorno, el objeto y el sujeto o la naturaleza y la sociedad, entre otros múltiples binarismos.

Destaca una escena en donde surge un choque entre los conceptos de ciclo y gnosis, misma que se sitúa paralelamente con el cénit del proceso cíclico: la metamorfosis de una mariposa. Una vida que brota una nueva vida o un ciclo que produce otro ciclo, valga la redundancia; una separación. La narración de tal escena describe cómo es que a partir de la(s) ruptura(s) se comienzan a imaginar percepciones apartadas de la estructura, cuando en realidad puede resultar totalmente lo contrario.

Por sí mismo, Cycles es un viaje sensorial que no sólo invita al cuestionamiento, sino que también inspira a pensar en otras maneras de ver los distintos mundos que existen dentro y fuera de la mente de las personas. Evidentemente, se afirma también como una experiencia hipnótica que transporta temporalmente al espectador a un estado de trance auditivo y visual que no sólo le induce una pausa (in)consciente de la mente; también provoca la asimilación (ya sea ligera o muy trascendente) de una nueva percepción del mundo que le rodea.

guillermovizcainoruiz@yahoo.com.mx