Año 18, número 279.

El señor de las moscas
Imagen: Prime Video

¿Alguna vez se han preguntado si el hombre es bueno por naturaleza y la sociedad lo corrompe? como decía Rousseau, o si, por el contrario ¿es malo y perverso por naturaleza a menos de que este precise ser bueno? como afirmaba Maquiavelo. En esta película de 1990 dirigida por Harry Hook, salen a relucir este tipo de cuestionamientos, ¿en verdad puede un grupo de niños estar consciente del bien y el mal en un lugar en el que no hay más autoridad ni guía que ellos mismos?, ¿Realmente tienen esa madurez?, y en todo caso, ¿qué es bueno y qué es malo?, si al final de cuentas estos conceptos terminan por ser definidos en cada sociedad. El hecho de tomar a un grupo de niños para hacer esta representación podría tener varias interpretaciones, lo irónico es que la película se encuentra situada en un contexto de finales de la Segunda Guerra Mundial, y siendo esto tan relativamente viejo, resulta reflejar de manera tan fiel a la sociedad actual. Esta historia no intenta afirmar que los niños son malos o buenos, sino que se valen de sus personajes para evidenciar cómo funciona una sociedad.

Al inicio, se observa como un grupo de niños llega a una isla, con solo un adulto, sin embargo, este adulto está malherido y moribundo, no pasará mucho tiempo para que los niños dejen de poder hacerse cargo de él, hasta que este de pronto salga corriendo en un estado posiblemente paranoico debido a las heridas y a la deshidratación, para que después de esto nadie vuelva a saber de él, este que podría pensarse sería la figura de autoridad, termina desapareciendo de la historia. Como en realidad nunca hubo un adulto frente a los niños, ellos se organizan y crean su sistema, escogen democráticamente a un líder, y es por medio de un caracol que usan como corneta, que convocarán a todos los niños a asamblea cuando sea necesario, pedirán turnos para hablar y se otorgarán a quienes tengan el caracol.

Todo parece ir bien, cada quien ha tomado sus roles, el líder electo, Ralph, es el todo moral y todo correcto, Porqui, es el reflexivo y sabio, Simon, es el curioso, el que todo se cuestiona y trata de encontrar nuevas soluciones, es quien descubre que ese monstruo que tanto los atemoriza es un paracaidista moribundo, sin embargo, al descubrir y comunicar la verdad termina por incomodar a los líderes, sobre todo a Jack, porque le podría restar poder, por lo que es callado de manera terrible al ser asesinado por los cazadores. Por lo tanto, Simon puede representar tanto a las y los periodistas, como a todos esos movimientos sociales que luchan por un fin, que quieren dar a conocer su punto de visa y en ocasiones desenmascarar a las autoridades, sin embargo, dado que a estas les estorba que se sepa, terminan desapareciéndolos, tal como pasó con los 43 de Ayotzinapa, y como está pasando con los movimientos feministas.

Jack, por su parte, es el impulsivo, el que usa la táctica de atemorizar a los demás para ser seguido, para imponer su autoridad, en cierto punto podría representar a los mandatarios corruptos que inventan historias para atemorizar y acallar a la sociedad -el chupa cabras por ejemplo- Jack representa a todos aquellos que tienen sed de poder, y al final, cuando lo han conseguido, no saben qué hacer con el, pues ni con todo el poder del mundo logran llenar su vacío interno, por lo que caen en un círculo vicioso por conseguir más y más poder, se mantienen en un constante intento de encontrarle un sentido a la vida a costa de lo que sea, sin importar que cueste otras vidas, sin embargo, lo único que logran conseguir, es un vacío y una soledad aún más grande.

El resto de los personajes representa a la sociedad que sigue a las masas, borreguitos o ejecutores -como ya lo decía Charles Darwin, o te adaptas o te mueres- todos terminan por unirse a Jack, ante el temor a lo desconocido, optan por quedarse en la comodidad del cobijo de un líder, que aunque atemoriza y miente, da la certeza de qué es lo que se “debe de” esperar y la seguridad de qué es lo que se “debed de” hacer, se quedan ahí dando su lealtad por miedo a descubrir y enfrentarse a la realidad, realidad que podría ser aún más aterradora, por lo tanto, es miedo de sentir miedo. Quienes se mantienen firmes ante sus convicciones y no cambian de parecer, quienes tratan de regresar la calma y la unión, terminan siendo asesinados por el resto, que ahora han encontrado gusto por la violencia, pasión y diversión por matar.

Esta, sin duda, es una película cruda, difícil de ver, que, aunque está basada en una novela de mediados del siglo pasado, se mantiene a la vanguardia, no por la trama, sino porque se adapta a la perfección a la actualidad, incluso pareciera una crítica al sistema, y por ende, hace cuestionarse, ¿qué le pasa a la sociedad? ¿Qué le pasa a las y los funcionarios públicos en todo el mundo? ¿Qué les pasa a muchas personas aquí en México? ¿Qué nos pasa?. Está descabellada la idea de que entre niños se maten a golpes, pero, ¿qué fue lo que pasó en marzo de 2022 en el estadio Corregidora en Querétaro?, el movimiento en masas también ocasionó que se mataran de manera brutal entre los espectadores, igual que como lo hicieron los niños de la película, independientemente que haya sido por fanatismo o por el crimen organizado, la “trifulca” se armó y cobró vidas inocentes. Con todo esto, ¿en qué quedamos? ¿El hombre es bueno o malo por naturaleza?, una respuesta sensata es, depende, depende de las circunstancias, la temporalidad y el contexto en el que se encuentre.

Andrea Leticia Barajas Montes

andrea.barajas5968@alumnos.udg.mx