Año 18, número 306.

Imagen: Triza Olvera.

La escalada es un deporte y una actividad física en la que recorres muros verticales, utilizando todo el cuerpo para avanzar, empleando fuerza, equilibrio y elasticidad.

Dentro de está disciplina existen tres tipos de escalada en roca, el primero es el búlder, se escala sin cuerda y sin arnés en paredes de máximo 4 a 5 metros, protegiendo las caídas con colchonetas espaciales llamadas crash pads de aproximadamente 40 cm de ancho; la segunda es de dificultad, se escala por una ruta alta que ronda los 15 metros, usando casco y arnés, estando sujeto a una cuerda anclada a seguros fijos en la pared y conforme vas subiendo se debe mover el mosquetón o gancho de seguridad a los distintos puntos de anclaje ; y el tercero es el de velocidad, en esta se usa cronómetro compitiendo contra otro escalador, ganado el que llegue a la cima en el menor tiempo posible. 

Así como hay diferentes tipos de escalada también existen niveles de dificultad, el sistema de clasificación más común es la escala V la cual se desarrolló en Estados Unidos, comienza con el VB siendo el más sencillo y llega hasta el V17 para profesionales. Cada ruta se marca con presas de un mismo color y siguen un camino claro desde abajo hasta la cima llamada “Top”, es necesario tocar la presa top con ambas manos y hacer match, al mismo tiempo mantenerse en una posición estable para que cuente como finalizado, además si no tiene presa top se debe tocar la plataforma superior del muro.

Toda esta información sobre la escalada puede parecer técnica al principio, pero mi percepción cambió por completo cuando tuve la oportunidad de experimentarla personalmente.

La primera vez que practiqué la escalada fue en un gimnasio de búlder, en muros artificiales de 4 metros de altura, sin arnés y ningún tipo de protección, solo colchón; mi primo me regaló la inscripción al gym por un par de meses, y también mis “gatas” que son zapatos con suela, talón y punta muy dura, especiales para escalar, usamos magnesia en las manos, un polvo blanco utilizando para no resbalar de las presas, y comencé calentando en el nivel más fácil V0, yendo y viniendo constantemente estirando todas las partes del cuerpo para evitar lesiones al iniciar la ruta de escalada. 

Al inicio fue difícil completar un nivel, pero a lo largo del tiempo ya estaba intentando pasar el V3, suena muy poco, pero para mi fue un gran avance, porque necesitaba mucha fuerza, sobre todo en mis dedos, incluso tuve mi primer desgarrón de yema, mi primo lo llamo “flapper” y estaba muy orgulloso de mi; los flappers son causados por la fricción pero pueden protegerse y prevenirse usando cinta esparadrapo (climbing tape) la use después y me fue de mucha ayuda. 

Sinceramente no pensé que fuera un deporte tan divertido, cuando vi el gym por primera vez a simple vista me pareció que no tenía sentido escalar por piezas de colores atornilladas a una pared para que sólo cuando llegarás a la cima dejarte caer y escalar de nuevo, pero en realidad es mucho más que eso; la escalada me enseñó que no siempre se trata de tener más fuerza, sino de aprender a confiar en uno mismo, tener paciencia y no rendirse cuando algo parece difícil. Cada intento, incluso los que terminaban en una caída, me ayudaba a conocer mejor mis capacidades y a entender que mejorar requiere tiempo y constancia.

La compañía en el búlder es fundamental, mi primo dice que ayuda bastante que te den palabras de ánimo como “tu puedes”, “vamos” o dar indicaciones como “sube el pie derecho”, “pon la mano izquierda acá”, por eso pienso que si te gustaría practicar este, deberias de ir acompañado de alguien que confíe en ti, te aliente, y sobre todo que tenga buenos gustos musicales. 

Considero que los lugares donde se practica la escalada están llenos de personas, que además de ser fuertes tanto física como mentalmente, celebran los logros de los demás como si fueran suyos. Y aunque soy principiante en la escalada, espero con ansias volver a un búlder, a ese ambiente donde muchas personas intentan mejorar y siempre encuentran apoyo en los demás, por ello creo que todos deberíamos practicar la escalada por lo menos alguna vez en la vida.

Tirza Guadalupe Olvera Chávez
tirza.olvera2125@alumnos.udg.mx