Año 18, número 288

En 1919, Santiago Procopio Rebolledo (mejor conocido como Efrén Rebolledo) publicó la novela corta la Salamandra. Una obra literaria de género narrativo y subgénero como novela, con pinceladas de erotismo, pertenece a los movimientos literarios del modernismo y decadentismo. Debido a sus matices sensuales y provocativos, esta obra va dirigida hacia un público adulto.
El modernismo literario es un movimiento que prioriza la estética, la belleza y la perfección formal por encima de todo; es una búsqueda de lo sublime en un mundo que consideraban grotesco, usando un lenguaje musical y elegante para transportar al lector a mundos exóticos. Por su parte, el decadentismo literario se caracterizaba por buscar un refinamiento estético, el gusto por la artificialidad y la extravagancia, y una visión pesimista y melancólica del mundo.
Efrén Rebolledo, autor mexicano nacido en Actopan, Hidalgo, México (9 de julio de 1877), fue un abogado, poeta, escritor y diplomático. Fue un creador reconocido por su escandaloso temario: desde la lujuria, lo pasional, el erotismo, incluso la representación lésbica con su poema “El beso de Safo”. Fue un exponente de la literatura en México a principios del siglo XX. En sus obras refleja que está fuertemente influenciado por autores europeos como Charles Baudelaire y Joris-Karl Huysmans, y en particular por Oscar Wilde. Este gusto por la literatura de temas liberales y controversiales está presente en todas sus obras. En la novela la Salamandra hay una gran influencia de estos autores y movimientos asimismo son parte clave de su escritura; esta novela tiene lugar en lo que hoy conocemos como la Ciudad de México a principios del siglo XX, específicamente en la etapa posrevolución. Sin embargo, Rebolledo no plasma estas problemáticas sociopolíticas en sus obras.
La Salamandra gira en torno a la vida de Elena Rivas, una mujer nacida en Sonora pero criada en Estados Unidos, descrita como una fémina poderosa, seductora, pasional y destructiva; la figura de Elena encaja en el arquetipo de la femme fatale. La belleza de esta mujer, que es irresistible para los hombres, descrita como un imán de seducción para todo aquel que la conozca, lleva a sus amantes a la ruina emocional y física, manipulándolos con su frialdad y persuasión. En esta novela también conocemos a uno de sus amantes: Eugenio León, un poeta de la época que cayó en los encantos de Elena y que, profundamente enamorado, fue perdiendo todo de sí mismo: su compostura, trabajo, estatus social. Elena, quien lo sedujo de tal manera que el poeta se obsesionó con ella, al ser rechazado cometió suicidio con la cabellera de la mujer, que ella misma le había regalado en forma de despedida. Para Elena, este gesto del poeta fue el mejor regalo que alguien pudo darle y el final de su obra de arte: una muerte poética.
El título hace referencia a la criatura mitológica que, según la tradición, vive entre las llamas sin quemarse. Elena es comparada con una salamandra: un ser andrógino, ambiguo, que no tiene un sexo definido. Esta metáfora refuerza su carácter misterioso, seductor y destructivo. La salamandra representa también el fuego pasional y la destrucción que ella provoca en quienes la rodean.
El tema principal de La salamandra es la destrucción provocada por el deseo y la belleza femenina, representada en Elena Larios, una mujer seductora e independiente que encarna el arquetipo de la femme fatale. Rebolledo muestra cómo el deseo obsesivo puede llevar a la autodestrucción, como ocurre con Eugenio León, un poeta que termina suicidándose tras ser rechazado por ella. Aunque Elena es culta y admirada en la alta sociedad, se mantiene el estereotipo de la mujer peligrosa que arruina a los hombres. La novela se sitúa en la Ciudad de México, en un entorno lujoso y estilizado, sin referencias temporales precisas.
Efrén Rebolledo toma el estereotipo que se le daba al sexo femenino en ese momento; mantuvo la idea de que una mujer independiente y poderosa es potencialmente peligrosa para los hombres. Elena obtenía lo que quería sin perder su independencia y su esencia. Como lectora de la novela, este elemento me llamó la atención, ya que Elena no tiene un final ruin o catastrófico; quien muere es Eugenio. Ella obtiene lo que quería y sigue con su mismo estilo de vida.
La verosimilitud que Efrén desarrolla en el escenario que nos propone se construye desde lo simbólico y estético, más que desde una lógica realista, lo que refuerza su carácter modernista y decadentista. Además, la manera en que fue escrito revela que Efrén era un hombre letrado, con influencias extranjeras. Sin embargo, no es difícil leerlo; además, te atrapa con facilidad con su narrativa. Aunque hay algunas palabras no muy comunes, no impiden la comprensión del texto; es incluso más atrayente por la forma en que la historia está contada, con un narrador en tercera persona.
A pesar de ser un libro que pertenece a la historia de la literatura mexicana, no es un representante de la sociedad en aquella época, lo cual hace que sea una lectura liviana, pero sobre todo que te atrapa. Su forma en la que está escrita y la historia que desarrolla nos hace leerla y querer conocer más de la historia de Elena, ya que no solo ella seduce a los hombres con su belleza y pasión, también Efrén nos seduce al querer seguir leyendo. Con su habilidad en la pluma nos atrapa en cada verso que juega entre llevar un ritmo poético, sin perder la historia en prosa.
Grecia Odalis Navarro Naranjo
grecia.navarro5997@alumnos.udg.mx