Año 18, número 285

A mediados del siglo XIX, México se envolvió en la Guerra de Reformas que cambiaría el contexto sociopolítico hasta como lo conocemos hoy. Sin embargo, también la literatura de nuestro país cambió considerablemente para adaptarse al contexto y enriquecerse de ello. A consecuencia de estas circunstancias, surgieron autores que criticaron el paraje social con distintas obras literarias, Ignacio Manuel Altamirano es uno de estos autores que vinieron a posicionarse en la literatura nacional. Sus obras no dejaron indiferentes a los críticos de su tiempo, novelas como Clemencia o El Zarco provocaron un gran impacto en el círculo literario que a día de hoy se convirtieron en objetos de estudio. Sin embargo, estas no son las obras de las que hablaremos en esta ocasión, sino de otra novela muy corta pero desapercibida en la actualidad.

La navidad en las montañas fue la tercera novela del autor ya mencionado que escribió por encargo de Francisco Sosa, coordinador del periódico Álbum de Navidad. Páginas dedicadas al bello sexo; folletín de La Iberia. Publicado en 1871 y conformado por once capítulos, narra el encuentro entre un capitán de La Guerra de Reforma y un cura español que ha logrado erigir un pueblo autosuficiente y sin necesidad de algún gobierno liberal o conservador. Conforme avanza la obra, veremos las justificaciones que da el autor para explicar por qué un pueblo alejado de la “civilización” ha logrado prevalecer en armonía. Este rasgo de un pueblo autónomo no es propio del autor, sino que es una característica que fue propuesta siglos atrás, me refiero al concepto de la Utopía.

¿Qué es la Utopía? Fue la pregunta que formuló Tomás Moro, un jurista, filósofo, teólogo, político, escritor, poeta, traductor, profesor de leyes, juez de negocios civiles y lord canciller inglés de Enrique VIII que en 1516 publica Libellus vere aureus, nec minus salutaris quam festivus, de optimo reipublicae statu, deque nova insula Vtopia (Librillo verdaderamente dorado, no menos beneficioso que entretenido, sobre el mejor estado de una república y sobre la nueva isla de Utopía). Conformado por dos partes: la primera trata sobre temas políticos y sociales mientras que la segunda parte es la que nos interesa para este trabajo, la narración de la isla de Utopía.

Durante la primera parte de la obra, Moro comienza a preparar el terreno para describir a su ciudad ideal. Este planteamiento se refleja al relatar algunos lugares de Persia del cual se han vuelto autosuficientes y autónomos ante su rey:

Situados entre montañas y lejos del mar, se alimentan de los frutos de la tierra sin apenas salir de ella. Son pocos también los que les visitan. Desde tiempo inmemorial no se les conocen ansias expansionistas y les resulta fácil defender lo que tienen, gracias a sus montes y al tributo que pagan. No hacen el servicio militar. Viven con comodidad, pero sin lujo, preocupados más de la felicidad que de la nobleza o el nombre, pues pasan desapercibidos de todo el mundo, a no ser de sus vecinos más inmediatos. (Moro, 2018, p.49) 

Este fragmento, aunque sea una pequeña parte de la obra de Moro, describe de manera precisa la locación y las descripciones que Ignacio Manuel Altamirano retrata en aquel pueblo ficticio en La Navidad en las montañas. Para ser más específico, es por medio del Cura español que sabemos la información de este lugar ficticio (capítulo VIII para ser más preciso). A palabras de Altamirano (2014), aquel pueblo no era más que un paraje árido y humilde, además de estar pobremente cultivado de árboles y tristes flores hasta la llegada del Cura, quien innovó con cultivos adaptados a este clima y como consecuencia, pasó a ser un paraíso sin igual.

El Cura Español está inspirado por el conquistador Utopo, quien colonizó la península de Utopía hace 17 siglos con ayuda de los nativos, y al igual que el personaje de Altamirano, utilizó su ingenio y tecnología para la creación del paraíso. Entonces, podemos decir que una Utopía se construye gracias a un agente externo y armado con un conocimiento totalmente innovador para el paisano local. La isla de Utopía es, en palabras simples: un lugar ideal. Tomás Moro, describe una sociedad humilde que se demuestra a través de su arquitectura, su política y su religión.

La sociedad de Utopía y del poblado de Altamirano son una comunidad falta de opulencia que la reflejan en su vestimenta como en sus edificios, este último justificado por la poca mano de obra existente en ambos lugares, lo que también resulta como consecuencia que toda la población trabaje en conjunto. Veamos un ejemplo en Navidad en las montañas:

El pueblecito, antes árido y triste, presentaba un aspecto risueño. Hubiérase dicho que se tenía a la vista una de esas alegres aldeas de la Saboya o de mis queridos Pirineos, con sus cabañas de paja o con sus techos rojos de teja, sus ventanas azules y sus paredes adornadas con cortinas de trepadoras, sus patios llenos de árboles frutales, sus callecitas sinuosas, pero aseadas, sus granjas, sus queseras y su gracioso molino. (Altamirano, 2014, p. 293)

La Política organizativa en Utopía según Moro (2018) consiste en 30 familias campesinas eligen a un “Filarca” que a su vez eligen a un “Protofilarca”, un cargo importante debido a su papel a la hora de proponer a los candidatos presidenciales. Además, el presidente ejercerá su cargo de manera vitalicia a no ser que aspire a una dictadura, lo cual se le depondrá de su puesto automáticamente. A pesar de una apariencia autoritaria y absolutista, el personaje del Cura en la obra de Altamirano refleja un carácter democrático al ser elegido como “líder” dentro del pueblo ficticio, que a su vez forma el carácter moral de estos nativos.

Y este es el punto más importante dentro de la filosofía de Moro como la novela de Ignacio Manuel Altamirano: la religión. Ambas sociedades descritas siguen un riguroso dogma ético y tolerante hacia otras religiones o creencias adyacentes a su región. Mientras que en la Isla de Utopía se domina el principio del placer y del vivir de manera tranquila, razonable y significativa por el bien de la comunidad. Además, los Utopianos desprecian enormemente conceptos como la caza o el adulterio, además de los bienes materiales. Estas características pueden verse en la novela de Altamirano, por ejemplo, el pueblo adoptó la abstinencia a comer carne por respeto al Cura, por lo que optaron por la agricultura. Además, también la salud religiosa es importante en este lugar para mantener el bienestar social.

Sin embargo, volvemos al tema de la religión, a pesar que la Isla de Utopía coexisten más religiones que el catolicismo, el pueblo ficticio del Cura reina este dogma cristiano, aunque también podemos apreciar pinceladas de una democracia coetánea: 

Además, ellos han tenido ocasión todos los días de conocer la sinceridad de mis consejos, y esto me ha servido muchísimo para lograr mi principal objeto, que es el de formar su carácter moral; porque yo no pierdo de vista que soy, ante todo, el misionero evangélico. Sólo que yo comprendo así mi cristiana misión: debo procurar el bien de mis semejantes por todos los medios honrados; a ese fin debo invocar la religión de Jesús como causa, para tener la civilización y la virtud como resultado preciso. (Altamirano, 2014, p. 300)

Es probable que Altamirano estuviera al tanto de las ideas de Moro o puede que haya sido una coincidencia. Sin embargo, no se puede negar que La navidad en las montañas bebe enormemente de La Utopía para representar un lugar ficticio en el que las ideas tanto liberalistas como conservadoras religiosas coexisten en armonía, respeto y paz. Un rasgo que para la época en la que se escribió el autor, era algo inconcebible, recordemos pues, que la Guerra de Reformas tenía poco tiempo que había terminado, y sus consecuencias todavía eran visibles. Sin duda alguna, encontrar una obra que tomara elementos utópicos me sorprenden, sobre todo por la época en que se publicó la obra. No solo aprendí de una filosofía que me era desconocida pese a entender algunos conceptos, sino que también me hace apreciar de la narrativa de Ignacio, llena de descripciones al pie de detalle y de premisas atrapantes, que en conjunto hace de sus obras en cápsulas de tiempo, ecos de un pasado casi olvidado.

Omar Gabriel López Delgado

Omar.lopez3185@alumnos.udg.mx