Año 18, número 291.

La ciencia ficción es uno de los géneros literarios más importante para nuestra contemporaneidad, de ella se puede especular diferentes cambios sociales y tecnológicos a futuro o plantear dilemas éticos que a día de hoy siguen en discusión. Es probable que la mayoría haya visto alguna película de este género sin saberlo, obras como Parque Jurásico (1993), Ex Machina (2014), El Hombre Bicentenario (1999) o incluso películas de súper héroes como Iron Man de 2008 o la trilogía Spiderman de Sam Raimi, cada una de ellas que representan distintos tópicos como el existencialismo, los valores de hacer lo correcto, la manipulación de genes, etc.
Sin embargo, a mediados del siglo XIX e inicios del XX, el género de la ciencia ficción fue objeto de prejuicios y críticas feroces al considerarse entretenimiento banal y que poco o nada aportaba al canon estético, además de una falta de valoración académica en un sector donde reinaba el elitismo. No obstante, contra todo pronóstico a esta estigmatización, en 1898 se publicaría una de las obras más influyentes de la ciencia ficción y generaría una temática muy utilizada a día de hoy: La Guerra de los mundos.
Escrito por H.G. Wells, considerado padre de la ciencia ficción junto a Julio Verne, nos narra la historia de un hombre sin nombre que nos cuenta cómo hace seis años una raza de extraterrestres de Marte invadieron la Inglaterra victoriana hasta sumirla en un caos total. Es así que nos veremos sumidos en una brutal travesía de diferentes personajes y sus perspectivas de la invasión marciana, en ella también se acompañará la ardua misión de la búsqueda de la familia del protagonista. A día de hoy esto puede sonar lo más cliché posible en una modernidad donde hemos visto este tipo de tramas hasta el hartazgo, sin embargo, ¿Qué es lo que vuelve especial esta obra?
Para responder a esta pregunta, debemos recordar la época en que fue publicada esta obra, estamos en un siglo donde el colonialismo impera con puño de hierro y uno de los principales perpetradores era Inglaterra, con alguno de sus mayores brutalidades ocurridas en el continente africano, asiático y hasta Oceanía con la masacre de los aborígenes en Tasmania durante 1803 y 1833 (acontecimiento que sirvió de inspiración para esta novela, a palabras de Wells).
Los Marcianos reflejan perfectamente lo que se intenta retratar en esta novela y son el mayor atractivo durante la historia. Wells describe con lujo de detalle estos seres tan raros para el ojo humano; no se tratan de los típicos monstruos sobrenaturales de las historias góticas del siglo XVIII o XIX. Estas criaturas son productos de una evolución extrema en un planeta viejo y seco, además de contar con una gravedad menor al de nuestro planeta: de aspecto cefalópodo, con ojos saltones y luminosos del cual se resalta una enorme cabeza del cual destaca una inteligencia increíble y que de la cual terminaría por afectar a su cuerpo hasta atrofiarlo y que los obligaría a construir las gigantescas máquinas conocidos como Trípodes y que llegamos a ver en prácticamente toda la novela. Si lo han notado, el autor vislumbró una dependencia de nuestra sociedad hacia la tecnología que desarrollamos constantemente.
La anatomía de esta especie también es una manera de inferir su psicología, al carecer de un cuerpo que pueda generar sensaciones similares a la de nosotros como la fatiga o hambre, pues estos solo necesitan la sangre de los nativos para seguir subsistiendo, además de haberse liberado de emociones como compasión, los miedos y el amor, se convirtieron en pura lógica y supervivencia a niveles extremos que para nosotros nos resulta aterrador.
Hablando de descripciones, la narrativa de esta obra destaca por un enfoque más direccionado al género periodístico, así pues, se utilizan argumentos verosímiles y lógicos para el avance de los hechos y los personajes intentando explicar el funcionamiento de los antagonistas. No es poética ni lírica como lo puede ser una obra del romanticismo, al igual que nuestros alienígenas, Wells describirá fríamente hasta cómo llega a funcionar el armamento de cada bando si el argumento lo requiere, los sonidos de los gigantescos Trípodes, todo esto a perspectiva de un hombre común. El protagonista no se trata de un héroe de acción, un científico loco o de un periodista consumado, solo es un testigo desafortunado atrapado en eventos extraordinarios; no sabe lo que sucede, intenta descubrir lo necesario a través de rumores y noticias mientras esconde y huye por su vida.
La novela narra desde los primeros días de la invasión hasta la feroz resistencia que opone Inglaterra para no ser conquistado (dulce ironía) contra una civilización superior. La ruina y destrucción impera en una Londres devastada sin piedad, lo que le proporciona un impacto tan efectivo como funcional. Además, H.G. Wells maneja el ritmo de la historia con una eficiencia increíble, los momentos de tranquilidad se sienten hasta para el lector, una calma en medio de la tormenta que parece no terminar. Cuando leí este libro, no pude dejar de notar la visualidad y sonoridad que evoca esta obra.
No obstante, una de los sucesos que más se recuerda de la novela y quizás también de las más criticadas es su final. Todos podrían imaginar que los extraterrestres serían vencidos por la unión de la humanidad, dejar de lado nuestras creencias para intentar detener una causa superior o inventar un arma potente para ganar la guerra de una vez por todas para luego matarnos nuevamente. Pero no, nadie imaginó que las simples bacterias que nos pueden causar la gripe serían nuestros mayores aliados para destruir por completo a toda una civilización de extraterrestres avanzados. Para alguien que está poco familiarizo con las patologías, podría suponer que esta resolución se trata de un Deus ex machina, pero es todo lo contrario y está justificado dentro de la obra.
Ejemplifiquemos, algunos animales pueden ser asintomáticos a ciertas enfermedades que, a nosotros, así como nosotros con algunas enfermedades. Es este el caso de los invasores marcianos, pues al desconocer de nuestro mundo, fueron susceptibles a las bacterias más comunes que, para nosotros, nos provocan la minúscula gripe, para ellos resultó en patógenos mortales que los llevaron a la muerte, terminando su reinado de terror y caos en la Inglaterra victoriana.
La guerra de los mundos es una novela que causó furor al ser publicada por primera vez en 1898 y de la cual ha sido re impresa en nuestra modernidad. Es una obra que ha sido adaptada en un sinfín de medios visuales y auditivos, de las que destaco el caso de la versión de radio dirigida por Orson Welles, afamado director del que se le conoce por su película Citizen Kane, y de la cual causó histeria colectiva en todo Nueva Jersey y Nueva York al no estar conscientes del aviso y advertencia de ser un mero programa ficticio. Al final de este programa de radio, Orson Welles salió a ofrecer disculpas por la malinterpretación de este formato.
En pantalla grande se cuenta con varias adaptaciones que se han quedado en la retina del espectador. En 1953 se estrena la primera adaptación fílmica de esta obra y fue dirigida por George Pal, del cual nos sitúa en un contexto de la guerra fría en lugar de los tiempos victorianos, el filme se volvió en la cinta más taquillera de su año y dio paso a la elaboración de distintas películas “menores” con temáticas similares. En 2005, de la mano del ingenioso Steven Spielberg, se lanzó una nueva adaptación que fue protagonizada por Tom Cruise como un padre de familia que intentaba sobrevivir ante la invasión extraterrestre en nuestros tiempos modernos, gracias a la espectacularidad de los efectos especiales y de una frenética acción, se convirtió en un clásico moderno, aunque también criticada en algunos aspectos por diluir el mensaje principal de la obra.
En 2019 se realizaron dos adaptaciones producidos en formato de series, la primera serie fue adapta por BBC y constó de tres partes que adaptaron de la manera más fiel la novela de Wells al situarla en el Londres victoriano. La segunda serie fue llevada a cabo por Fox y constó de tres temporadas con 24 episodios en total y de la cual nos situaba en la Europa moderna devastada por los extraterrestres. En este año 2025, se lanzó una nueva adaptación fílmica protagonizada por Ice Cube y que llevaba como premisa principal la devastación del mundo a través de las redes sociales. Pese a que pueda sonar interesante, la obra ha sido catalogada como una de las peores adaptaciones de esta obra debido al pobre presupuesto de efectos especiales, así como unas actuaciones deplorables.
En cuanto a la influencia de La Guerra de los mundos¸ la premisa de una invasión extraterrestre se ha extendido en diferentes medios como en distintas obras a lo largo del entretenimiento. Películas como Independence Day (1996), Battleship (2012) Battle: Los Angeles (2011) o Mars Attacks! (1996) reflejan los tropos que H.G. Wells popularizó y estableció a partir de su obra. Los videojuegos no se quedan atrás y es donde llegamos a mirar las mayores influencias del autor en este medio. Halo: Combat Evolved (2001) y su secuela lanzada en 2004, Half Life (1998), DOOM (1993) aunque este último se trate de una invasión demoniaca que extraterrestre, Prey (2006) y más videojuegos que podría seguir mencionando.
La guerra de los mundos no se trata de cualquier obra del siglo XIX, es la novela que puso a la ciencia ficción en el radar del ojo público y de los medios especializados. Es, junto a otras obras de este siglo, una crítica feroz contra el colonialismo y una sociedad que estaba a nada de entrar en una guerra total y cruenta en la que, además, nos recuerda lo tan diminutos que podemos ser en un cosmos infinito llenos de misterios y enigmas sobre la posibilidad de vida inteligente en algún confín de esta galaxia. Por nuestra fortuna, todavía no descubrimos extraterrestres y puede que sigamos así por un buen tiempo (o quizás ya estén entre nosotros).
Para el deleite de los lectores y aquellos interesados en adentrarse en la lectura, la obra se encuentra disponible en la Biblioteca Hugo Gutiérrez Vega ubicada en el Centro Universitario del Sur bajo la clasificación823.9 WEL 2016. Vuelvo a recalcar que las lecturas de H.G. Wells son extremadamente recomendables para comprender nuestros paradigmas sociales como la evolución de ciencia ficción.
Omar Gabriel López Delgado
omar.lopez3185@alumnos.udg.mx