Año 18, número 295.

Son las 21:00 horas y, de pronto, recibes una llamada inesperada: te piden cubrir el turno nocturno en el hospital. Minutos antes intentabas relajarte para poder conciliar el sueño, pero ahora debes prepararte rápidamente para acudir al trabajo.
Llegas con la angustia de no saber a qué área serás asignada ni con qué compañeros te tocará trabajar; si existirá trabajo en equipo o si cada quien realizará sus actividades de manera individual. Sin embargo, el cambio repentino también repercute en la dinámica familiar, ya que es forzar la reorganización de las tareas del hogar: desde no haber tenido el uniforme listo de los hijos para la escuela del día siguiente o acordar con la pareja o la persona que se hará cargo de las actividades.
Esta es una realidad que vive constantemente el personal de enfermería que rota por diferentes turnos laborales. Para garantizar la atención hospitalaria continua durante las 24 horas del día, las y los profesionales de enfermería deben cubrir turnos matutinos, vespertinos y nocturnos, enfrentándose a situaciones laborales que pueden afectar su bienestar físico y mental.
En este sentido, el desgaste del descanso no es solo para los turnos nocturnos o rotativos, sino también para el personal que labora en turno diurnos, habitualmente puede presentar una mala calidad del sueño, y se identifica por la dificultad para conciliar el sueño, interrupciones constantes y la sensación de no haber descansado durante el día.
Es claro que no solo es relevante el horario en el que labora, sino también la calidad del sueño que está teniendo. Un descanso no reparador perjudica el bienestar físico, emocional y la calidad de vida laboral del personal de enfermería. Al pasar el tiempo, dormir mal deja de percibirse como un problema ocasional y se transforma en algo ¨normal¨.
Sin embargo, el no tener un descanso adecuado no solo ocasiona el cansancio físico; sino que también se provoca irritabilidad, dificultad para tener una mejor concentración, disminución en el rendimiento y sin dejar atrás los cambios de ánimo con más frecuencia. Para el personal de enfermería, estas secuelas pueden resultar especialmente delicadas, ya que su labor requiere de atención constante, tomar decisiones rápidas y a su vez continuar brindando trato humano y comprensible para el paciente y sus familiares.
La calidad del sueño se refiere a que tan restaurador fue el descanso y no específicamente a la cantidad de horas dormidas. Dormir muchas horas no asegura sentirse con energía suficiente para poder realizar las actividades cotidianas.
Las alteraciones del sueño tienen un efecto directo en la calidad de vida laboral. Todo comienza con la fatiga acumulada, la cual reduce la satisfacción laboral y hace que la carga de trabajo se sienta más pesada. Poco a poco, este desgaste afecta también la convivencia con los compañeros y los superiores. El problema se vuelve grave cuando no existe un equilibrio con la vida personal, especialmente en esquemas de turnos rotativos que impiden al organismo establecer rutinas de sueño estables.
De la misma manera, el trabajar cansado, somnoliento puede favorecer al riesgo de cometer errores, accidentes laborales y el desarrollo de enfermedades a mediano y largo plazo. Entre los problemas de salud que se pueden desarrollar están dolor de cabeza, dificultades gastrointestinales, síntomas de ansiedad o depresión y alteraciones emocionales.
Respecto a estas consecuencias, la calidad del sueño en el personal de enfermería no puede entenderse únicamente como una responsabilidad individual, sino un tema de salud laboral. Reconocer la importancia de dormir bien implica también repensar las condiciones de trabajo: desde la organización de los turnos hasta asegurar tiempo de recuperación que prevenga alteraciones repentinas en el ritmo biológico del personal.
Dormir bien no siempre depende solamente del profesional de enfermería, ya que los turnos y la carga laboral puede complicar un descanso apropiado. Aceptar esta realidad implica reconocer que el sueño no es asunto personal, sino también una responsabilidad dentro del sistema de salud.
María de Belén Ramírez Torres
maría.ramirez9179@alumnos.udg.mx