Año 18, número 290

Diseño. Mia Luna

Cocinar, una palabra que para el ciudadano promedio puede significar varias cosas: Alimentos, cotidianidad, una forma de expresar el arte y, para el tópico que nos compete, el amor. La cocina puede expresar muchísimas emociones a través de los platillos que pueden simbolizar distintos mensajes, desde las intensidades hasta el dolor, y es algo que sabía Laura Esquivel cuando publicó su obra magna: Como Agua para Chocolate, una novela que me ha encantado de principio a fin y que quisiera compartir mis pensamientos y opiniones con respecto a la novela. Además, recomiendo encarecidamente a leerlo por lo menos una vez en su vida, aunque les sugiero haber comido antes de empezar con la novela porque seguramente les dará hambre como a mí.

Empecemos a resaltar el propio título de la novela, “Como agua para chocolate” es una expresión que se alude cuando un individuo está en el punto más alto de sus emociones hasta que finalmente “explota” a causa de lo que le consume por dentro, igual que el agua hirviendo a la hora de preparar chocolate caliente. Y es justamente lo que veremos en esta obra, el amor intenso entre dos personas que están a punto de explotar por no concretar su romance a causa de factores externos.

la estructura narrativa de esta novela salta a la vista para el lector, pues cada capítulo se inicia con las recetas, ingredientes y el instructivo para cocinarlo. Sin embargo, el recetario se le sigue la trama principal en el que de alguna u otra manera, el platillo formará parte de la historia y que reflejarán las emociones y mensaje de los protagonistas y autora. Tenemos de ejemplo los pétalos de rosa que aluden al amor reprimido como las pasiones más intensas, como es el amorío de Pedro y Tita reflejado en el ramo de rosas blancas y que, en términos culinarios, suele darle una intensidad al sabor de los platillos que requieran dicho ingrediente.

El plato de las Codornices en pétalos de rosa refleja aquella intensidad del ingredientes, cuando Gertrudis prueba el platillo esta experimenta un calor y deseos incontrolables a tal punto de salirse desnuda de la regadera y huir con un revolucionario villista. Gertrudis no solo sintió la intensidad reprimida, sino que también logra romper las normas sociales y familiares que se le habían impuesto. Así como el plato de Codornices, el resto de platillos simbolizarán distintas emociones y tradicionalismos que la protagonista experimentará a lolargo de su vida. Desde el Chorizo Norteño como ruptura total de las represiones familiares, el Mole de Guajolote con almendra y ajonjolí reflejados en temas maternales, hasta pasteles de boda que simbolizan el dolor y tristeza que sufre Tita cuando se entera de la boda entre Pedro y Rosaura, entre otros ejemplos que contiene esta novela.

Los personajes que forman parte de esta trama son variopintos y cada uno de ellos refleja su forma de pensar respecto a las relaciones familiares que se presentan. Tita, al ser la más joven, es rebelde ante las normas que Mamá Elena le impone, pero también es sensible y emocional (también ingenua si me lo permiten decir) ante las tragedias que le deparan. conforme avanza la novela, ella fortalecerá su carácter, así como los valores que chocaran con su progenitora, un personaje que se hace odiar a ganas, pero podremos entender su dolor al no haber consumado su romance verdadero y tener que ser casada por obligación, sin embargo, no la excusa ni justifica sus actos represivos en contra de Tita ni de Rosaura, que a futuro también intentará replicar el tradicionalismo de negar a su futura hija cualquier casamiento para que la cuide.

El romance de Tita y Pedro es sin lugar a dudas el “plato fuerte” de esta novela, a través de los años, meses y días leemos un amor prohibido que, como olla de presión, se intensifica hasta que en cualquier rato vaya a explotar. Es intenso, tanto que hasta los platillos quedan impregnados de aquellos sentimientos como si se tratasen de las especias para darle sazón. Quizás para algunos lectores les parezca meloso, cursi y hasta nocivo en algunas partes de la trama, pero otros se dejarán llevar como salsa que se deja mezclar en los sartenes. Quizás el final pueda dejar a más de uno sorprendido por aquella escena que hasta para mí, lector consumado, me dejó desprevenido, esto ya es subjetivo de cómo tomarse el final, yo me reí por lo tragicómico que llega a ser, pero quizás otros tengan diferentes sentimientos.

Desde que Laura Esquivel publicase Como Agua para chocolate se convirtió en uno de los mayores éxitos dentro de la literatura latinoamericana a tal punto de ser traducida a más de treinta idiomas y de la cual ha recibido diferentes adaptaciones en medios tanto televisivos, fílmicos y teatrales. Entre algunos ejemplos, tenemos la adaptación de 1992 dirigida por Alfonso Arau, esposo de la autora, además de ser galardonada con más de diez premios Ariel.

También ha sido adaptada al teatro español y estadounidense e incluso ha sido adaptada ballet de la mano de la Compañía American Ballet Theatre en Nueva York en 2023. También cabe destacar que el año pasado (2024) se realizó una adaptación de la novela en ámbitos televisivos, dirigido por Julián de Tavira y Ana Lorena Pérez Ríos, y protagonizada por Irene Azuela, Azul Guaita, Andrea Chaparro, Ángeles Cruz, Ana Valeria Becerril, Ari Brickman y Louis David Homé.

 Para el deleite de los lectores consumados como aquellos que se iniciar en la lectura por medio de esta novela. Como agua para chocolate se encuentra disponible en la Biblioteca Hugo Gutiérrez Vega ubicada en el Centro Universitario del Sur bajo la clasificación 863.03 ESQ 2003

Omar Gabriel López Delgado
omar.lopez3185@alumnos.udg.mx