Año 18, número 286

Diseño: Mia Luna

En nuestra cultura popular, existen miles de superhéroes que han acompañado al entretenimiento hasta nuestra modernidad. Superman, El Hombre Araña. Linterna Verde. Iron Man, Mujer Maravilla, y muchos otros que podría nombrar gracias a su innegable popularidad. Sin embargo, de entre toda esta inmensa plantilla, existe uno que se ha vuelto en un ícono total, en un personaje que se ha quedado en el ojo de la sociedad desde el momento en el que Bob Kane y Bill Finger lo crearon sin ningún pensamiento a futuro de solo ser otro personaje para serie de cómics episódicos: Batman.

La trágica historia de un personaje atormentado por su pasado y que lucha contra el crimen en una ciudad ficticia que parece haber sido abandonado por los dioses cautivó a un creciente público lector de cómics. Sin embargo, no siempre fue así, a principio de los años 50’s, debido a las presiones políticos, se comenzó a suprimir la violencia gráfica en los cómics bajo el sello Comics Code Authority y, a consecuencia de estas decisiones, el Caballero de Gotham City pasó por una de sus etapas más coloridas hasta infantil, tal fue esta influencia que su adaptación a serie de televisión protagonizada por Adam West seguiría las bases de esta etapa colorida.

No obstante, con el inicio de los 70’s llegaría una nueva etapa de Batman en el que escritores como Denis O‘Neil y Steve Englehart del que definirían al personaje a como es ahora, además de la aparición de nuevos personajes que a día de hoy son importantes dentro de la mitología del personaje. Pero, no fue hasta los finales de los años ochenta hasta que el escritor, dibujante de cómics y guionista Frank Miller junto al ilustrador David Mazzucchelli y el colorista Richmond Lewis publicas en en 1987 Batman: Year one, una miniserie de cómics dividido en cuatro ejemplares que, como el título lo indica, cuenta el primer año de Bruce Wayne como justiciero hasta la creación de su alter ego. Este cómic es sin lugar a duda una de las mejores historias del Caballero Oscuro, así como de contar los primeros años de este gran superhéroe.

Sin embargo, la novedad no solo recae en el inicio del caballero de la noche, sino de uno de sus personajes secundarios de mayor importancia: el comisionado Gordon, quien acaba de ser transferido al cuerpo de policía de esta ciudad en el que poco a poco se dará cuenta del estado tan corrompido en el que se encuentra tanto las fuerzas del orden como su gobierno.

Con esto dicho, el argumento nos dirige a la historia de dos personajes en paralelo que, pese a sus diferencias a la hora de aplicar justicia, ambos buscan acabar con el crimen y corrupción que parasitan Gotham. Sin embargo, Frank Miller no tarda en diferenciar aún más el trasfondo y principios que estos personajes intentan marcar para hacer un bien en la ciudad. Mientras que uno encontró su motivación con el fallecimiento de sus padres a causa de criminales, el otro intenta reivindicar los principios y valores que debería tener un policía mientras intenta mantener a su familia a salvo.

A diferencia de otros cómics en el que vemos a Batman luchar contra pintorescos y extravagantes villanos sacados desde nuestras pesadillas, esta serie nos pondrá como villanos y antagonistas a tanto la mafia que parasita la ciudad, así como las fuerzas del orden que han sido cómplices de los crímenes durante mucho tiempo. Gracias a esta elección de oponentes, tanto este como el propio personaje regresarían al género Noir que caracterizaba a este personaje, así como una narrativa más sutil, fluida y precisa, aspectos propios del cine negro o policiaco.

Al igual que su narrativa, el dibujado realizado por David Mazzucchelli junto al color de Richmond Lewiss, muestran un asombroso repertorio de visuales, un estilo realista y equilibrado ante la profundidad de detalles en la línea y trazos, muy inspirados en los cómics clásicos del Caballero de la noche. Esto es realmente llamativo si se compara con otro cómic de Batman de Frank Miller The Dark Knight Returns, que presenta un dibujado más burdo, brutalista y hasta poco agradable a la vista de algunos lectores de cómics. Además, gracias al trabajo de Lewis, se puede sentir ese aura de misticismo sombrío y lúgubre que representa Batman, con esos tonos grises y negros tan únicos mientras que Bruce Wayne se retrata con un aire de elegancia como de misterio y tragedia.

De los dos protagonistas de este cómic, quisiera destacar a Gordon, quien realmente lleva gran parte del argumento del cómic. Un hombre lleno de incertidumbres ante el contexto que ha sido llevado, sofocado ante una corrupción tan asquerosa que poco a poco se verá obligado a confiar en un vigilante que, si no fuera por la situación de Gotham City, lo habría tachado de otro crimina. Y si no fuera por poco, también lucha contra sus propios principios morales al dilema de cuidar a su esposa mientras este se ve tentado a llevar una aventura con una compañera suya.

Bruce Wayne/Batman también se lleva una importante parte del argumento, no por nada es quien protagoniza su propio cómic, sin embargo, este queda de cierta manera en un segundo plano a diferencia de Gordon, pues, ya resulta complicado contar los orígenes de un personaje del que ya se le conoce demasiado bien. No obstante, cada aparición suya es un goce a la vista, una sensación de emoción emerge en tanto al lector como las personas que se topan con Batman, sea de manera positiva o no. Los autores consiguieron darle a Batman aquel aura de imponencia que había perdido en su época de los años 50, un hito logrado tanto por ellos como anteriores autores como O´Neill o Englehart.

Este cómic presenta otros personajes igual de importantes para las historias del vigilante nocturno, entre dos ejemplos que quiero destacar es Carmine Falcone y Selina Kyle, mejor conocida como Catwoman. Aunque, si me lo permiten decir, esta última personaje no tiene una participación tan importante para la trama que puede sentirse un poco desaprovechada su aparición o simplemente forzada. Con Carmine Falcone ocurre lo contrario, aparte de ser el arquetipo típico del jefe mafioso, también vemos un periodo de Gotham City en el que la mafia contaba con inmenso poder hasta la llegada de Batman y sus supervillanos como consecuencia, aunque no ahondaré más en su trasfondo debido a que tendrá mayor relevancia en la trilogía de Long Halloween.

Batman: Year One no solo recibió un éxito increíble, sino que también se convirtió en el cómic más influyente para futuras adaptaciones y secuelas. Entre las secuelas de este cómics, tendremos la trilogía de Jeph Loeb y Tim Sale The Long Halloween, Dark Victory y Catwoman: When in Rome. Varias adaptaciones cinematográficas bebieron en mayor o menor del cómic de Frank Miller, tal es el caso de Batman (1989) de Tim Burton o Batman Begins (2005) de Christopher Nolan, película que daría inicio a una trilogía considerada como las mejores adaptaciones cinematográficas del Caballero de la noche. Además, Batman: Year One recibió una adaptación directa en 2011 en formato de filme animado dirigido por Lauren Montgomery y Sam Liu, del que destacamos actuaciones de voz increíbles como Bryan Cranston como el comisionado Gordon y Ben Mckenzie como Batman/Bruce Wayne.

Frank Miller, junto a otros autores que he mencionado a lo largo del texto, devolvieron el tono tan sombrío que necesitaba Batman y ahora se refleja en cada producto contemporáneo de nuestra actualidad. Batman: Year One es un cómic increíble y, para fortuna de la comunidad del Centro Universitario del Sur, el cómic se encuentra disponible en nuestra biblioteca Hugo Gutiérrez Vega bajo la clasificación 741.5 MIL 2019, una agradable sorpresa y que demuestra la variedad de obras literarias que se encuentran disponibles en mi universidad, además que este cómic es increíble un goce a la vista, junto a una historia electrizante sobre los inicios del Caballero Oscuro y el comisionado Gordon. Simplemente, una lectura imperdible.

Omar Gabriel López Delgado

Omar.lopez3185@alumnos.udg.mx