Año 18, número 306.

En el verano de 2011, estudiantes de la carrera de Periodismo del Centro Universitario del Sur se acercaron a la doctora Rosa Elena Arellano Montoya con una inquietud: querían hacer teatro. Así comenzó lo que en un principio sería solamente un taller de verano y que, con el paso de los meses, terminaría convirtiéndose en la Compañía de Teatro del CUSur , bajo la dirección de la Doctora Rosy Arellano.
El taller comenzó en junio de ese año. Eran ocho estudiantes que decidieron probar algo diferente y que poco a poco fueron invitando a sus compañeros, así que lo que comenzó con un pequeño grupo creció rápidamente, pasando de 8 integrantes a más de 15 en tan solo unos meses haciendo diferentes montajes.
El crecimiento fue tan rápido que, en enero de 2012, el Centro Universitario reconoció el trabajo que estaban realizando y el taller se convirtió formalmente en la Compañía de Teatro del CUSur.
Desde entonces han pasado 15 años. Durante este tiempo, la compañía ha presentado diferentes montajes y participado en diversos encuentros, muestras y ferias de teatro a nivel regional, nacional e internacional.También ha recibido reconocimientos por sus puestas en escena, actuaciones, vestuario y maquillaje.
Pero hablar de estos 15 años no solamente significa hablar de las obras que se han presentado o de los premios que se han obtenido. También significa hablar de las personas que han pasado por la compañía y de cómo el teatro ha formado parte de sus vidas.
Hay integrantes que llevan ocho años en el grupo y otros que han permanecido 12 o hasta 13 años. Para la directora, una de las partes más significativas de este recorrido ha sido ver cómo aquellos jóvenes que llegaron cuando tenían 18 o 20 años han ido creciendo con el paso del tiempo.
“Verles ya con mucha madurez y crecimiento”, recuerda al hablar de quienes comenzaron siendo estudiantes y que ahora realizan posgrados, trabajan y tienen sus propios proyectos.
Para ella, el teatro siempre ha sido algo que se hace en equipo. Ningún montaje depende de una sola persona y los logros de la compañía tampoco son únicamente de quien está al frente. Cada integrante aporta desde su lugar y, con el paso de los años, también ha ido dejando algo de sí dentro de la agrupación.



Antes de la compañía, estaba el teatro
La relación de Rosa Elena con el teatro comenzó mucho antes de aquel verano de 2011.
Tenía 16 años cuando, durante la preparatoria, decidió inscribirse a un taller de teatro que se realizaba en la Universidad de Guadalajara. Era una inquietud que tenía y que encontró en el escenario un lugar para expresarse.
El teatro también le ayudó a canalizar su hiperactividad y a desarrollar disciplina, responsabilidad y compromiso. Desde entonces comenzó a descubrir que el teatro podía ser mucho más que aprenderse un texto o salir a un escenario.
Cuando era niña, recuerda, se imaginaba siendo dos cosas: artista y maestra. Con el tiempo entendió que ambas podían encontrarse.
“No era solo la parte de ser artista, sino lo que contribuye también a formarte como persona”, explica.
En el año 2000 comenzó a trabajar en la Universidad de Guadalajara. Primero estuvo alrededor de nueve años en el Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias y posteriormente llegó al Centro Universitario del Sur. Ahí, su trabajo como profesora e investigadora se encontró con aquella otra parte de su vida que había comenzado años atrás: el teatro.
Desde su perspectiva, el arte puede ayudar a que las personas, y en este caso las y los estudiantes, descubran quiénes son y desarrollen habilidades que les sirven también fuera del escenario.
Esa idea ha acompañado su trabajo durante los 15 años que lleva dirigiendo la compañía.


Aprender a confiar
Mantener una compañía de teatro durante tantos años no ha sido sencillo. Arellano Montoya también es profesora de tiempo completo, investigadora y tiene otras responsabilidades dentro de la universidad. A la compañía le dedica al menos 10 horas semanales y, cuando hay funciones, temporadas o giras, ese tiempo puede aumentar hasta 20 horas.
Ha tenido que aprender a combinar su trabajo académico con la dirección teatral , apoyándose en estudiantes de servicio social o retribución social para poder continuar con los proyectos.
Pero quizá uno de los aprendizajes más importantes de estos años ha sido aprender a confiar en quienes forman parte de la compañía.
En los últimos años, algunos integrantes han comenzado a dirigir sus propios proyectos. Es el caso de Uziel Torres, integrante de la compañía y quien desde hace casi seis años coordina y dirige el taller de teatro. De ese trabajo surgió Otro Color.
También está Collage, un grupo vinculado al trabajo de la compañía y dirigido por Betsaida Rodríguez
Para Rosa Elena, esto también forma parte de la evolución natural de la compañía y comparte: “Después de tantos años, es necesario que existan nuevas personas que puedan tomar responsabilidades y continuar creando”.
Uno de los momentos que más le ayudó a darse cuenta de esto ocurrió cuando tuvo que someterse a una cirugía. A pesar de su ausencia, la compañía tenía una función que ya estaba programada y los integrantes tuvieron que hacerse cargo, sacando la presentación por su cuenta.


Quince años que se siguen construyendo
Este año, la Compañía de Teatro del CUSur celebra 15 años desde su creación. Para conmemorarlos se plantearon diferentes actividades, entre ellas presentaciones cada mes a partir de marzo, retomando algunos de los montajes que han presentado a lo largo de su trayectoría.
Los festejos continuarán hasta finales de septiembre o principios de octubre, cuando se lleve a cabo el séptimo Encuentro de Teatro, que también forma parte de las actividades de la agrupación.
Como parte de esta celebración, en mayo la compañía participó en el Encuentro de Teatro del Interior de Jalisco, donde participan compañías de teatro que se encuentran fuera del Área Metropolitana de Guadalajara.
La agrupación ya había participado en este encuentro en distintas ocasiones desde 2012 y, a lo largo de los años, ha obtenido diferentes reconocimientos. Esta vez, sin embargo, el reconocimiento tuvo un significado especial: la Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco y la Dirección de Cultura de Lagos de Moreno le otorgaron una distinción por sus 15 años ininterrumpidos de labor artística.
Para Rosy Arellano, este reconocimiento no representa solamente el trabajo de una directora, detrás de él están las y los estudiantes que han formado parte de la compañía, quienes han permanecido durante años, quienes han llegado y después han tomado otros caminos, y quienes ahora comienzan a dirigir sus propios proyectos.
También están las personas que han trabajado en cada montaje, en cada función y en cada presentación. Por eso, más que mirar estos 15 años como el final de un recorrido, la compañía parece encontrarse en otro momento de su historia: uno en el que las nuevas generaciones comienzan a tomar parte más activa y a construir sus propios caminos dentro del teatro.

Sofia Caro
trinidadsofia22@gmail.com